La población del municipio
se agrupa en pequeños núcleos, relativamente distantes entre sí
y apiñados en torno a la iglesia y a una pequeña plaza. Las edificaciones
tradicionales destinadas a viviendas suelen ser de dos plantas y
cámara (desván) y estaban construidas con aparejo de sillarejo calizo,
formando dos hojas y unido con argamasa de cal, arena y barro. Las
esquinas y los cercos y dinteles de puertas y ventanas suelen estar
construidos con sillares de arenisca rojiza, pero los dinteles son
con frecuencia de madera de sabina; las paredes y los suelos están
construidos con entramado de madera de pino y con yeso.
La población absoluta del municipio, en 1990,
finalizada ya la emigración masiva de los años 60 y 70, era de 185
habitantes, repartidos muy desigualmente entre los tres núcleos
de población; Riba de Saelices,
Ribarredonda y La
Loma; bastante más de los dos tercios de la población reside
en el núcleo que ostenta la capitalidad del municipio, Riba
de Saelices. Por otro lado, más de dos tercios de la población
real supera los 50 años de edad. Actualmente la población real está
estabilizada y habitan a diario en los periodos no vacacionales
aproximadamente 100 habitantes en la capital del municipio, y apenas
unas docenas en el resto.
La densidad de población del municipio es,
por tanto, de 2,77 habitantes por kilómetro cuadrado, lo que hace
de él un auténtico desierto poblacional, comparable, o más acusado
aún que el de estados como Libia o Canadá. Esta densidad es veinticinco
veces inferior a la media de España y tres veces menor que la de
la propia provincia de Guadalajara,
una de las más vacías de España. |